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Letras de Babel

Coaching

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En esta sección encontrarás técnicas y estrategias para el desarrollo personal, tanto para escritores como para lectores.

Historias Donde Vivo | Escuela de editores y escritores profesionales Escuela de editores, escritores profesionales y asesores literarios

  • Cinco consejos para diseñar espacios y ambientes 
    por HDV el 24 de mayo de 2022 a las 10:16

    Como editora de mesa, observo que muchos escritores y escritoras dedican poco tiempo al diseño y composición de los escenarios que sus personajes transitan: algo que repercute de forma negativa en la manera como el lector vive y experimenta la historia:En primer lugar, porque si no le proporcionamos datos que le permitan visualizar los escenarios con detalle es probable que no pueda instalarse en la fantasía generada. Y si el lector no se siente parte de la narración, si no experimenta la sensación de que está ahí, junto a los personajes que protagonizan el relato, abandonará, probablemente, la lectura. En segundo lugar, porque, si no describes de modo suficiente los espacios donde suceden los acontecimientos, el lector no percibirá su singularidad. Y es de vital importancia que lo haga. Si nuestro protagonista entra en una habitación, esta tendrá un carácter personal, contará con elementos que la hagan única, porque si no lo hacemos así, el espacio perderá su función caracterizadora.Cuando no proporcionamos suficiente descripción, el lector tiene la impresión de que los personajes actúan en una especie de burbuja, en un vacío. Y ello resta credibilidad y atractivo al relato.A continuación, os proporcionaré cinco consejos que os permitirán mejorar la visibilidad de vuestros relatos: I | Interaccionar con los objetos Es importante que los personajes interactúen con los elementos que hemos ubicado en el escenario, tal como hacemos las personas en la vida cotidiana. Es algo que aporta dinamismo a la trama y que refuerza la credibilidad. Nuestro protagonista llega a su casa después de un duro día de trabajo, entra y se dirige directamente a la cocina. Deja las bolsas del supermercado sobre la mesa y se fija en el reloj de pared: las nueve y cuarto. Abre la nevera, suspira y la vuelve a cerrar. Está demasiado cansado como para preparar la cena. Se dirige al comedor, abre la ventana, coge una revista científica y se tumba en el sofá.  II |Crear un espacio que el lector perciba como tridimensional El lector tiene que experimentar el espacio en tres dimensiones. Para que esto sea posible, los personajes tienen que sentir que ocurren cosas, como indica Mateo Coronado, sobre sus cabezas, bajo sus pies, a su lado… Imaginemos a Matilda llegando a la estación justo cuando se desata la tormenta. Mira hacia el techo de uralita verde: la lluvia repiquetea con fuerza. ¿Resistirá la estructura? Camina lentamente hacia las taquillas; el pavimento de cemento pulido está resbaladizo y teme caerse, así que avanza sin perder de vista el suelo. De pronto, un joven la golpea con su maleta y desaparece sin pedirle disculpas. Se frota la pierna: un moratón y un agujero en las finas medias de seda. Una niña rubia se arrodilla a su lado y la mira con sus ojos azules sin dejar de lamer su piruleta: ¿Te has hecho daño? Ella la ignora. Un silbido potente y agudo le recuerda que está a punto de perder el tren. El gran reloj de la estación marca las nueve. Corre hacia la vía seis sin pasar por las taquillas. Está tan preocupada que no puede apreciar el olor cálido y dulce del chocolate caliente que ha invadido la estación. Su hermana pequeña ha enfermado de escarlatina y su madre la necesita para cuidar del resto de los niños y de la granja. No puede perder el tren. III | Integrar los elementos simbólicos que faciliten la conexión emocional Es interesante que en momentos clave del relato introduzcamos elementos simbólicos que permitan al lector interpretar lo que está a punto de ocurrir. Regresemos a la estación. Matilda entra en el vagón y se acomoda. Frente a ella, una mujer amamanta a su bebé. La locomotora arranca y, en ese momento, un enorme cuervo se estrella contra la ventana. Tras el impacto, la joven se echa a llorar. IV | Describir aquellos elementos en los que el protagonista centra su mirada Antes de desarrollar la escena tienes que diseñar el recorrido visual que realizará el personaje mientras permanezca sobre el escenario. Planificar el recorrido con antelación te ayudará a establecer los elementos con los que interaccionará y aquellos que destacará porque tienen, para él, una importancia especial, con lo que la acción que realice aportará información relevante al lector. Imagina a una anciana. Entra en el salón y coje una fotografía del aparador. En la fotografía aparece un hombre de porte elegante y mirada fría. Saca un pañuelo del bolsillo y frota el marco hasta que brilla. Suspira. Se dirige al sillón para sentarse, pero, antes, tras vacilar unos segundos, tira la fotografía a la papelera. V | Establecer el punto de vista Como te he indicado anteriormente, el lector observará el escenario con la mirada del personaje que lo contempla, así que tenemos que establecer el lugar exacto en el que el personaje se situará. A ese lugar, a ese espacio físico en el que el protagonista o el narrador se ubican para contar la historia lo denominamos punto de vista. El narrador puede contar la historia situándose junto a la puerta cerrada de una habitación. Desde este punto de vista no verá lo que ocurre, pero puede escuchar voces, ruidos, algunas frases… quizá no alcance a oír la conversación completa, pero sí detalles relevantes. Podemos entrar en la habitación. Si lo hacemos, veremos a dos personajes discutiendo junto a la chimenea. Escucharemos con dificultad lo que dicen porque hablan en susurros: desde este punto de vista obtendremos datos y detalles del escenario que no habríamos apreciado narrando desde fuera de la estancia. Sin embargo, perderemos intriga. Ahora, podemos avanzar hacia la ventana y situarnos de espaldas a ella. Desde esta posición veremos que hay otra persona en el salón. Una viejecita que teje punto ensimismada en la actividad, ajena a la conversación que está teniendo lugar.  Establecer a priori el punto de vista desde el que narraremos los acontecimientos resulta esencial, porque condicionará la visión que el lector obtendrá del escenario y de los personajes que lo habitan. La experiencia de lectura será distinta dependiendo del punto de vista seleccionado, así que piensa qué sensaciones quieres que el lector experimente durante la lectura antes de tomar una decisión. Es importante que dediques tiempo y esfuerzo a la composición de espacios y ambientes. De ello depende, en buena medida, que el lector mantenga el interés durante toda la obra. Ahora te toca practicar a ti… Un estudiante de medicina entra en la morgue del hospital en el que trabaja: está a punto de recibir la impresión de su vida. Imagina la escena y describe el escenario situando en lugares estratégicos algunos elementos significativos. Escoge el punto de vista en que el narrador se situará para contar la historia.

  • Escribir novela romántica: cuestiones a tener en cuenta (1)
    por HDV el 23 de diciembre de 2021 a las 07:56

    Tras unos años de cierto declive, la novela romántica (fiction woman) vuelve a ser tendencia. Se trata de un género, en general, mal considerado por la crítica a causa de la falta de ambición literaria de algunas de las autoras (en general, mujeres), que escriben este tipo de obras. En este artículo te indicamos algunos

  • Cómo escribir tu primera novela
    por HDV el 14 de diciembre de 2021 a las 08:46

    Muchas personas, a lo largo de nuestra vida, sentimos el deseo, la necesidad de contar una historia. Y ese deseo acaba materializándose en forma de novela. Escribir una novela es como emprender un viaje. Necesitamos un procedimiento, herramientas y conocer el destino. En este artículo te proporcionamos una guía que te resultará útil si estás

  • Sobre escritores, editores y amazonistas
    por HDV el 27 de octubre de 2021 a las 09:00

    Escritores, editores y agentes continuamos debatiendo sobre qué debería hacer un escritor para ganarse la vida desempeñando su oficio. Continuamos debatiendo sobre la edición tradicional versus la autoedición sin llegar a una conclusión porque no nos ponemos de acuerdo ni nos pondremos. Los editores tradicionales y los agentes literarios insisten en que un autor no

  • El planteamiento de una escena: cuestiones a tener en cuenta (1)
    por Maria Luisa Penín Navascues el 6 de octubre de 2021 a las 07:42

    En algunas ocasiones, cuando componemos un relato cometemos errores que pueden evitarse fácilmente si planificamos algunos aspectos esenciales antes de empezar a escribir. Imaginemos, por ejemplo, que deseamos componer una escena o una secuencia de escenas mostrando a una persona que amenaza con suicidarse. La primera pregunta que podríamos hacernos tiene que ver con el

  • ¿Por qué no consigo avanzar? Hacia un aprendizaje efectivo de la narrativa
    por HDV el 27 de septiembre de 2021 a las 08:31

    Me doctoré en Ciencias de la Educación en el año 2000, así que he investigado durante años la manera como los niños, los jóvenes y los adultos aprenden materias diversas. Siempre me he interesado por la manera como se desarrollan los procesos de enseñanza y aprendizaje en general y, en concreto, los que están directamente relacionados con mi práctica profesional como editora de mesa, asesora literaria y profesora de narrativa. Pronto terminará el mes de septiembre y llegará el momento de plantearnos nuevos retos para la etapa que comienza. Para muchos escritores un nuevo reto puede ser, por ejemplo, conseguir aprender un concepto que se nos atraganta o avanzar en nuestro proceso de aprendizaje como narradores. Conozco muchos autores que atraviesan etapas en las que sienten que no progresan y se cuestionan su talento y sus capacidades cuando, lo que sucede en la mayoría de los casos, es que no están aprendiendo con base en una metodología que se adapte a sus estilos cognitivos. Aclaremos este punto. La forma como aprendemos depende de la manera como percibimos la realidad, de la forma como procesamos la información, de las estrategias que utilizamos para vincular los nuevos conocimientos con los que ya hemos adquirido. Y cada persona tiene su propio modo de integrar los nuevos aprendizajes, porque cada uno de nosotros tenemos diferentes estilos cognitivos. Esto es algo que los docentes en la enseñanza reglada lo tenemos muy presente. A continuación, veremos cómo aplicar estos conceptos en la enseñanza de la narrativa. Los diferentes estilos cognitivos: implicaciones prácticas El concepto de estilo cognitivo lo introdujo G.W. Allport en 1930 y lo reformuló y desarrollo Howard Garner. Para explicarlo de un modo sencillo diremos que hay personas que aprenden mejor estudiando conceptos mediante textos escritos. Otras personas, sin embargo, aprenden con mayor facilidad conceptos que se les presentan en forma de imágenes u audiovisuales. Cada uno de nosotros procesa la información de manera distinta, así que un método que resulta efectivo para unos no tiene que serlo necesariamente para otros. Lo que ocurre es que, en general, en las escuelas de escritura se trabaja sobre material textual. Esto está indicado para personas cuyo estilo cognitivo concuerde con esta metodología de trabajo, pero si no sucede así, el aprendizaje de la narrativa puede resultar arduo y descorazonador. Y esto sucede a menudo porque, como ya he dicho antes, cada persona procesa la información de manera distinta. Quizá seas una de esas personas a las que (parece que) les cuesta tanto asimilar determinados conceptos propios de la escritura de ficción. Si es así, no te preocupes, porque hay formas muy diversas de aprender a contar historias que, tal vez, sean más respetuosas con tu manera de procesar la información. Veamos, ahora, algunas implicaciones prácticas. ¿A escribir se aprende leyendo? Esta expresión se ha convertido en una afirmación categórica: A escribir se aprende leyendo. Pero, para no faltar a la verdad pedagógica, tenemos que convenir que esto no es del todo cierto. Podríamos afirmar sin faltar a la verdad que resulta importante estudiar la forma como autores representativos han utilizado y utilizan determinadas técnicas y estrategias narrativas para componer sus relatos. Para aprender siempre necesitamos conocer los referentes. Pero tan cierto como esto es que, a una persona cuyo estilo cognitivo es predominantemente visual, le costará muchísimo comprender e integrar conceptos estudiando exclusivamente textos. Esto es así porque su cerebro procesa la información de otro modo. Y es muy común. Pongamos un ejemplo… Como asesora literaria, he comprobado que a muchos autores les cuesta identificar los componentes de una escena cuando trabajan sobre textos escritos por otros autores, a pesar de haber comprendido bien los conceptos. Sin embargo, el trabajo con base en ejemplos visuales o audiovisuales les facilita mucho la tarea de identificación. Eso significa que la visualización de películas bien seleccionadas les permitirá comprender con mayor facilidad todo lo referente a la composición de escenas. ¿Por qué? Simplemente, porque procesan la información de manera distinta. Nuestro sistema educativo (reglado y no reglado) tiende a uniformar. A pesar de los importantes avances tecnológicos, continuamos trabajando sobre textos o libros de texto, aunque presentemos la información en otros soportes como tablets u ordenadores. Al menos, es así en la materia que nos ocupa (por regla general). Cuando explico a los autores con los que trabajo las diferentes técnicas narrativas acostumbro a partir de ejemplos cinematográficos, porque, desde mi experiencia, hay conceptos que se aprenden con mayor finalidad si los visualizamos en primer lugar. También resulta más sencillo, por ejemplo, iniciarse en la composición de escenas visualizando en nuestra mente una imagen teatral que, al ser fija, se parece más a las escenas que creamos por escrito. En una película, los planos cambian de forma rápida y acostumbran a ser muy numerosos, así que, al imaginar una escena teatral, nos resultará más sencillo plasmarla en papel posteriormente. También resulta útil visualizar personajes redondos en movimiento cuando estamos empezando a crear personajes. En una película bien seleccionada, con actores que interpretan bien a sus personajes, los vemos en movimiento; nos resulta más fácil asimilar sus gestos, las conductas que conforman su personalidad, la manera como el entorno los define. Una vez hemos visto en acción a un personaje cinematográfico o teatral redondo nos resultará más sencillo trabajar los mismos conceptos en novelas o cuentos. Para aprender, visualizar es imprescindibleEstamos escribiendo una novela. Imaginemos la primera escena. Imaginémosla en un contexto, un teatro, por ejemplo. Como autores, estamos sentados en los primeros bancos viendo a nuestros personajes interpretar los papeles que hemos escrito para ellos. Bien. Pero estamos en una posición alejada, ¿verdad? Si narramos lo que vemos desde esa posición la experiencia de lectura que proporcionaremos se percibirá desde la lejanía. Esto puede ser interesante en ocasiones y en otras no. Depende… Ahora nos levantamos y subimos al escenario. En este momento estamos situados en el mismo plano que los personajes, así que lo que vemos, lo que oímos, será posiblemente distinto. Cuando estás más cerca percibes detalles que desde platea te pasarían, probablemente, desapercibidos. Narrando desde esta posición, la experiencia de lectura resultará probablemente más íntima, más cercana. Cuando hemos comprendido los conceptos mediante el apoyo de audiovisuales podremos pasar a analizar los referentes; en este momento procesar la información escrita le resultará al aprendiz más sencillo, porque ya ha asimilado los fundamentos de acuerdo con su estilo cognitivo. Como profesora de narrativa, en muchas ocasiones prefiero preparar mis propios ejemplos que recurrir, de entrada, a los autores de prestigio desconocido. ¿Por qué? Porque los preparo concienzudamente para que el concepto se comprenda. Si estoy practicando la teoría del Iceberg de Hemingway me resulta, como pedagoga, más sencillo desarrollar un ejemplo práctico donde se observe con claridad el desarrollo de esta técnica en una secuencia de escenas, que hacer que un autor comprenda la técnica a partir del análisis de una novela. Esto también lo hacemos, pero en un segundo momento, cuando el aprendizaje técnico se ha consolidado y practicado. A escribir se aprende… Sería pues, más acertado desde mi punto de vista, afirmar que a escribir se aprende leyendo autores representativos, visualizando películas bien seleccionadas, obras de teatro especialmente bien resueltas, trabajando con audiolibros… Explorando formas narrativas diversas descubriremos con el tiempo cuál es nuestro estilo cognitivo dominante, de qué manera aprendemos con mayor facilidad. Porque todos y todas tenemos la capacidad de aprender durante toda nuestra vida un sinfín de contenidos diversos. Pensemos entonces. ¿No será que, en lugar de algo zoquetes, lo que ocurre es que necesitamos experiencias distintas a la hora de aprender? Ya te digo yo que, si quieres, puedes. ¡Palabra de profesora!

  • Practicando el arte de fabular
    por HDV el 15 de septiembre de 2021 a las 07:36

    Mediados de septiembre, ya. Muchos de vosotros todavía estáis de vacaciones, apurando los últimos días. Yo no sé si os pasa lo mismo que a mí, pero el contacto con la naturaleza, el abandono momentáneo de las rutinas draconianas que nos imponemos durante buena parte del año, hacen que el pensamiento creativo fluya mejor. Es,

  • El viaje del héroe: muerte y renacimiento
    por Maria Luisa Penín Navascues el 6 de septiembre de 2021 a las 16:22

    Cuando el personaje asume un desafío que implica el abandono de su mundo ordinario donde se siente seguro, confiado y protegido, para asumir el propósito que un acontecimiento  inesperado lo impele afrontar, ignora que, aunque su viaje finalmente termine con su muerte obtendrá un premio, una recompensa que será valiosa a pesar de las heridas

  • Sobre la invención de los rollos
    por Maria Luisa Penín Navascues el 28 de julio de 2021 a las 16:24

    Sí. Es posible que en un momento dado te hayan preguntado por un libro o una película y hayas respondido que es un rollo. Tenemos que viajar a tiempos de Herodoto para comprender el significado de esta palabra cuando la utilizamos en este contexto. Como autor, recuerda que de vez en cuando es importante consultar

  • Desarrollar una carrera literaria: el cómo y el porqué
    por Maria Luisa Penín Navascues el 5 de julio de 2021 a las 08:52

    Todavía me acuerdo del día en que les dije a mis padres que quería ser escritora (hace muchos años, ya). Estaba haciendo lo que entonces era el Curso de Orientación Universitaria, es decir, me estaba preparando para la selectividad. En aquel tiempo, la verdad es que no sabía qué estudiar, porque la profesión a la